DEBAJO DE LA HOJA DE LA LECHUGA 8

8. Debajo de la lechuga hace recencio
Lo que me queda de mes lo voy a pasar de muerte. Finalizadas las ceremonias gregorianas, sólo me queda una larga carrera. He escapado del festín mediático y he tenido suerte de que el fontanero me arreglara en estos días el techo del cuarto de aseo que he tenido en baja forma desde el mes de junio el año pasado, pues por él escapaba el agua del baño de mi vecino de arriba y han tardado todo este tiempo en ponerse de acuerdo de qué se trataba y de quién iba a pagar. Sobre todo, de esto último. He salido absuelto. Menos mal, pues este mes tengo dos bodas y una con desplazamiento incluido. Entre medias, unos que no se levantan y otros que han permanecido siempre de pie y se asombran de que no todos hayan participado de estos sentimientos multitudinarios. Y es que ahora todo se hace en grande. El sufrimiento no debe ser colectivo sino de muchos miles más ante las cámaras a pesar de los avisos racionales y así hacer que todo sea un caos más o menos perfecto, que para eso están las oeneges y las botellas de agua de un cuarto de litro como prueba sensata de que tampoco hay que abusar del agua (ni despilfarrarla), que algo tendrá cuando la bendicen y afortunadamente es cara, pues, en caso contrario, sería cosa de pobres. Deben estar, por esto, contentos, los de Castilla-La Mancha: así no hay trasvase. Aunque el agua en verdad sí llega, aunque no del cauce oficial, sino de Solán de Cabras y otros manantiales de reconocido prestigio, la del manantial El Angosto, Fuente Frank, con lo que estas aguas concretas son un negocio que produce divisas regionales. (También es verdad que se paga cara y religiosamente el agua que sale por el grifo y está más mala que la de Carabaña). Espero que lo tengan claro: ¿quién va a ir al jugar al golf a Castilla-La Mancha con el clima que tiene Castilla-La Mancha, si cuando sopla una chispa en Lorca la gente dice viene un Chinchilla? (No saben lo bonito que queda decir hace un recencio). Claro que Chinchilla antes era de Albacete y Albacete formaba parte del antiguo reino de Murcia y no quiso seguir, ¿por qué te fuiste? Tan es así que hoy es Castilla. Castilla siempre será tierra de santos (aguantadores) porque hay que ir siempre convenientemente tapado, vestido de austeridad, si es de sayo mejor, dado el fresco reinante hasta en verano. Aquí, en este lugarejo, que por no tener no tiene ni agua para su agricultura, por lo que da es por ir en pelotas (los que se las tapan es porque las tienen pequeñas o sus mamás, sus guarderías o sus oeneges se lo prohíben). Por eso es lugar de pecado y el homo murcianicus debe ser flagelado, humillado, jodido (en el mal sentido, en el bueno no que es placentero) para ejemplo de las generaciones futuras por pedir agua y más agua sin decir para qué y era para los campos de golf, qué pillos. Pero si me aprietas un poco, el homo murcianicus u homo zarangollus sólo es un ejemplar de temporada, la que duran las fiestas de primavera, mientras la playa está en su sitio todo el año y Calabardina, aunque pinten las paredes de las casas con eso del hip hop sigue avanzando y la cerveza la hayan puesto cara, es lugar apropiado para ir en bolas, los tímidos en sus casas, como yo, porque para qué voy a enseñarlas, se reirían de mí, cada cosa en su época y antes no dejaban y ahora para qué. Por eso voy a correr hasta final de mes. Tengo que estar en Almería el día 28 presentando el libro de Lile, el 29 en Bullas para dar una conferencia sobre Alfonso Carreño, que ganas tenía yo, de nuevo el 30 en Almería para decirles no sé que cosas a Germán y Marieta que se casan. Todo esto sin contar con las cosas del Quijote en un programa que va a durar hasta el final del año, digo durar el Quijote y el programa. Por eso me queda un tiempo en el que tengo que correr tras de mí mismo para preparar todas esas cosas. Cuando acabé de contarle todo esto al Pedro, el amigo del Blas, el del arroz con caracoles que me tengo que comer no sé cuándo pues él lo tiene que preparar, y al Bujeque, el Pedro llegó y me dijo, maestro, mira esta que acaba de decirme que soy un albañil y en mi vida he visto un ladrillo. ¡Qué ojo tiene! ¡Qué pichicóloga es! No le hagas caso -intervine-, que ahora viene su novio y ya la tenemos emprendida. Pero no pudo ser. Hasta que no llegamos a la media docena aquello no paró. Y que sepas, me dijo, que mañana me compraré un Mercedes. Pedro no tiene carné pero ya tiene coche. Casi como yo, que sólo tengo lechuga para hacer una ensalada. Y mira que son feos los zaragüelles y a ti qué más te da. También se usan o usaban en Aragón. Y no sé si es que nos los quieren quitar –los pantalones– o que reclaman nuestro territorio por cuestiones históricas, que eso está de moda cochina. ¿Es que no saben los lorquinos que fuimos –antiguamente– repoblados por antepasados del innombrable, toda vez que es aragonés y el agua de quien tiene sed? En caso contrario, preguntádselo a Pedro. Es lo más serio que he visto en mi vida, pero cuando va por el sexto es hasta gracioso. Por el sexto cubata, no por el sexto mandamiento. Porque si hacer un campo de golf en Beteta hubiese sido rentable, ¿acaso no lo hubiese hecho quien tú sabes? ¿Uno? No. ¿El otro? No. ¿Quién? Pues, el Grupo ONCE. ¿Serás capullo, no ves que no ven? ¿Acaso no es su agua oficial Solán de Cabras, o no sabes leer? Las dos cosas, dijo, mientras me apuntaba con el índice y yo esquivaba el balazo, porque eso es algo que a nosotros nada, porque ni golf, ni agua, pero mi Mercedes no me lo quita nadie.
Lo que me queda de mes lo voy a pasar de muerte. Finalizadas las ceremonias gregorianas, sólo me queda una larga carrera. He escapado del festín mediático y he tenido suerte de que el fontanero me arreglara en estos días el techo del cuarto de aseo que he tenido en baja forma desde el mes de junio el año pasado, pues por él escapaba el agua del baño de mi vecino de arriba y han tardado todo este tiempo en ponerse de acuerdo de qué se trataba y de quién iba a pagar. Sobre todo, de esto último. He salido absuelto. Menos mal, pues este mes tengo dos bodas y una con desplazamiento incluido. Entre medias, unos que no se levantan y otros que han permanecido siempre de pie y se asombran de que no todos hayan participado de estos sentimientos multitudinarios. Y es que ahora todo se hace en grande. El sufrimiento no debe ser colectivo sino de muchos miles más ante las cámaras a pesar de los avisos racionales y así hacer que todo sea un caos más o menos perfecto, que para eso están las oeneges y las botellas de agua de un cuarto de litro como prueba sensata de que tampoco hay que abusar del agua (ni despilfarrarla), que algo tendrá cuando la bendicen y afortunadamente es cara, pues, en caso contrario, sería cosa de pobres. Deben estar, por esto, contentos, los de Castilla-La Mancha: así no hay trasvase. Aunque el agua en verdad sí llega, aunque no del cauce oficial, sino de Solán de Cabras y otros manantiales de reconocido prestigio, la del manantial El Angosto, Fuente Frank, con lo que estas aguas concretas son un negocio que produce divisas regionales. (También es verdad que se paga cara y religiosamente el agua que sale por el grifo y está más mala que la de Carabaña). Espero que lo tengan claro: ¿quién va a ir al jugar al golf a Castilla-La Mancha con el clima que tiene Castilla-La Mancha, si cuando sopla una chispa en Lorca la gente dice viene un Chinchilla? (No saben lo bonito que queda decir hace un recencio). Claro que Chinchilla antes era de Albacete y Albacete formaba parte del antiguo reino de Murcia y no quiso seguir, ¿por qué te fuiste? Tan es así que hoy es Castilla. Castilla siempre será tierra de santos (aguantadores) porque hay que ir siempre convenientemente tapado, vestido de austeridad, si es de sayo mejor, dado el fresco reinante hasta en verano. Aquí, en este lugarejo, que por no tener no tiene ni agua para su agricultura, por lo que da es por ir en pelotas (los que se las tapan es porque las tienen pequeñas o sus mamás, sus guarderías o sus oeneges se lo prohíben). Por eso es lugar de pecado y el homo murcianicus debe ser flagelado, humillado, jodido (en el mal sentido, en el bueno no que es placentero) para ejemplo de las generaciones futuras por pedir agua y más agua sin decir para qué y era para los campos de golf, qué pillos. Pero si me aprietas un poco, el homo murcianicus u homo zarangollus sólo es un ejemplar de temporada, la que duran las fiestas de primavera, mientras la playa está en su sitio todo el año y Calabardina, aunque pinten las paredes de las casas con eso del hip hop sigue avanzando y la cerveza la hayan puesto cara, es lugar apropiado para ir en bolas, los tímidos en sus casas, como yo, porque para qué voy a enseñarlas, se reirían de mí, cada cosa en su época y antes no dejaban y ahora para qué. Por eso voy a correr hasta final de mes. Tengo que estar en Almería el día 28 presentando el libro de Lile, el 29 en Bullas para dar una conferencia sobre Alfonso Carreño, que ganas tenía yo, de nuevo el 30 en Almería para decirles no sé que cosas a Germán y Marieta que se casan. Todo esto sin contar con las cosas del Quijote en un programa que va a durar hasta el final del año, digo durar el Quijote y el programa. Por eso me queda un tiempo en el que tengo que correr tras de mí mismo para preparar todas esas cosas. Cuando acabé de contarle todo esto al Pedro, el amigo del Blas, el del arroz con caracoles que me tengo que comer no sé cuándo pues él lo tiene que preparar, y al Bujeque, el Pedro llegó y me dijo, maestro, mira esta que acaba de decirme que soy un albañil y en mi vida he visto un ladrillo. ¡Qué ojo tiene! ¡Qué pichicóloga es! No le hagas caso -intervine-, que ahora viene su novio y ya la tenemos emprendida. Pero no pudo ser. Hasta que no llegamos a la media docena aquello no paró. Y que sepas, me dijo, que mañana me compraré un Mercedes. Pedro no tiene carné pero ya tiene coche. Casi como yo, que sólo tengo lechuga para hacer una ensalada. Y mira que son feos los zaragüelles y a ti qué más te da. También se usan o usaban en Aragón. Y no sé si es que nos los quieren quitar –los pantalones– o que reclaman nuestro territorio por cuestiones históricas, que eso está de moda cochina. ¿Es que no saben los lorquinos que fuimos –antiguamente– repoblados por antepasados del innombrable, toda vez que es aragonés y el agua de quien tiene sed? En caso contrario, preguntádselo a Pedro. Es lo más serio que he visto en mi vida, pero cuando va por el sexto es hasta gracioso. Por el sexto cubata, no por el sexto mandamiento. Porque si hacer un campo de golf en Beteta hubiese sido rentable, ¿acaso no lo hubiese hecho quien tú sabes? ¿Uno? No. ¿El otro? No. ¿Quién? Pues, el Grupo ONCE. ¿Serás capullo, no ves que no ven? ¿Acaso no es su agua oficial Solán de Cabras, o no sabes leer? Las dos cosas, dijo, mientras me apuntaba con el índice y yo esquivaba el balazo, porque eso es algo que a nosotros nada, porque ni golf, ni agua, pero mi Mercedes no me lo quita nadie.

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