La hoja de la lechuga

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jueves, febrero 09, 2006

DEBAJO DE LA HOJA DE LA LECHUGA 10


10. A una señora que elogió la levedad de la lechuga
Querida editora: como te dije cuando te envié las últimas lechugas, ya hay gente que las lee, por supuesto los amigos que hasta buscan el lunes el periódico para ver qué palabras pongo en negrita. Pues bien; hace ya unos días, concretamente el dieciocho del pasado abril, iba yo por una acera y, desde la otra, una guapa amiga de siempre, a la que, por cierto, tengo que pedirle un favor, casi me gritó “José Luis, que leo tu lechuga y me gusta”. Eso me hace dedicarle esta lechuga, si es su plato preferido. Estos versos que siguen, inéditos, no fueron escritos para ella, pero se los ofrezco cariñosamente por simpática y por amiga. ¿Verdad, Rosarito?
Elogio de la levedad
La niña pone una rosa
en el mustio misal muerto
de las estampas sombrías.
Su mano es un vuelo de búcaro.
Descalzos, sobre la hierba blonda,
los pies descansan del sendero
sin paz y la fronda sombrea
su rostro aburrido del rezo.
Abre la niña el libro iluminado
y mira la letra dorada del salmo.
Aprieta la ilusión contra su pecho
apenas brote de flor de mayo.
Vuelve su rostro a la efigie
que refleja un mensaje de aire
nuevo, mientras el río, en su curso,
sortea la ciudad y la pradera.
Nunca vio el rostro de Venus
ni la pureza esplendente del alba.
Como este hoja es iconoclasta, en ella coge todo, desde un relato hiperbreve hasta un trozo de un poema más extenso. Ha concluido el ciclo encargado a ciertas mujeres sobre su propia actividad a lo largo del siglo pasado. Salvo lo fallos técnicos, lo demás transcurrió dentro de los límites previstos. Ha coincido el final de este programa con el inicio del de D. Quijote. Es la vitalidad cultural de Lorca. La actividad programada permite elegir. Porque no es cierto eso de que si hay un solo acto la gente va a ese, no. Al que no le gusta el flamenco, no va a un espectáculo de este tipo aunque no haya otros actos. Así que, lo único que queda es seleccionar calidad y que cada uno elija según sus intereses. No tengo más remedio que dedicarle un recuerdo a Diana Navarro, la culpable de que esto sea un lechuga. He adquirido su CD No te olvides de mí. Y, hete aquí, que ya llevo un tiempo escuchando eso de Deja de volverme loca, No me tires más besitos, una saeta enorme, El tránsito, y sobre todo Tengo miedo, canción de mi época, al menos la había escuchado por los años sesenta del siglo pasado. Y es que la lechuga también tiene sus devaneos musicales. Porque no es la copla lo que me atrae, sino cómo la dice esta Diana Navarro de voz tan atractiva, tan modulada. Tan extensa. De mis andanzas en la última semana de abril, quiero destacar mi presencia en Almería. Organizado por la Casa Regional de Murcia en Almería, tuvo lugar en el Salón de Plenos de la Excma. Diputación Provincial de Almería la presentación del libro de Lile González, La buena mesa y el mar, que efectuó un servidor de ustedes. En este acto estuvieron presentes Pura Vizcaíno y esposo, Geni Lidón y esposa, Manuel Castiñeira, al que en su día nombré cónsul general de Lorca en Almería, Pilar Lomba, su esposa, Germán y Marieta, que contraían matrimonio dos días después, por lo que hube de volver a Almería para desearles felicidad en su enlace y cumplir un deseo suyo, que tampoco era una orden para mí. Pero la noticia no es ni Lile, ni el libro, ni la lechuga. La noticia está en la misma Casa Regional en la que se reúnen los numerosos lorquinos que en Almería residen y ejercen profesión. Programan bastantes actos a lo largo del curso. Viajan, comen, desean respirar el aire tan lejano y tan cercano de su Lorca querida. Quiérese decir que está abierta a cualquier persona que desee hacer allí alguna actividad, regalar libros para su biblioteca, acercarse a sus componentes si viajan a Almería, sobre todo, cuando inauguren sus nuevos locales. Ellos se ocupan de llevar a su ciudad actual cosas de su ciudad de siempre. Por su medio se llega a cualquier lugar almeriense. Así, Ángela Mula podrá exponer sus grabados en una sala de la capital en noviembre de este mismo año. Cuando las lechugas estén envasadas, seguro que, con los directivos de este Arco Mediterráneo, iremos allí para presentar el producto. Palabra.
(Ilustración de Boldini)