La hoja de la lechuga

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jueves, febrero 09, 2006

DEBAJO DE LA HOJA DE LA LECHUGA 11




11. De cómo se sortean flecos de suciedad y otras noticias
No comenzaba como lo hace la hoja de lechuga de esta semana que tuvo a bien perderse, una vez escrita, entre los recovecos de un ordenador que se apaga porque sí. El subconsciente ese de Freud, si es que es suyo, al que se culpa de más cosas de las que se debe, quizá me haya ayudado a recomponer, en cierto modo, la crónica, estando en el Charmant con el primer madrileño de la tarde por no perder la costumbre. Iba el escribidor sorteando vomitonas el domingo-tarde cuando, regresado de Almería de asistir a la boda de Marieta y Germán, sencilla y elegante boda en la que cantó una de las próximas voces famosas del flamenco-pop, de la que diré su nombre cuando me lo digan a mí, digo que iba evitando pisar los flecos de las vomiteras estúpidas de los que se emborrachan por el mero placer de manchar la calle, de los que creen que en la bebida hay que llegar siempre al final, espero que lo comprendan, hasta llegar a mi bar más cercano. Y así me vino el pensamiento: entre esa limpieza supletoria, los contenedores destinados a ser pasto de las llamas, las flores de los jardines que desaparecen y otros etcéteras, el Ayuntamiento, es decir, nuestros impuestos sufren una considerable merma los fines de semana y fiestas de guardar que, de no ser así, podrían dedicarse a otras cosas perentorias, como es invertirlos en educación para que la cosa social funcione más adecuadamente en el sentido en el que escribo: educación para vivir en sociedad. No es que yo pretenda educar u otras cosas, no, que cada uno hará de su capa un sayo en este y otros negocios y tampoco me corresponde. Sólo pretendo no meter la pata en una suciedad innecesaria porque la calle no es una pocilga. Nada más. Ni nada menos. Y eso que las máquinas de limpieza funcionan, que las oigo y veo. Dicho esto, a otra cosa mariposa. Sí quería decir que me había enterado en Almería que la Casa Regional de Murcia, es decir, Lorca, en dicha capital, había concedido su Medalla de Oro, u otra distinción similar, a nuestro Ayuntamiento, lo que dignificaba a los dos, a nuestro Ayuntamiento porque de este modo se reconoce las ayudas que le presta, si es que lo hace, y a la Casa Regional porque no se olvida de su ciudad. Y también quieren venir a presentar su programa de conciertos de música renacentista, creo, o barroca, el Ayuntamiento de Vélez Blanco y la Universidad de Almería. Pues, amén, que me parece muy bien y que para eso estamos. El Paso Azul sigue con su programación de actos para solemnizar el primer centenario del Manto. El pasado sábado, día 7, a la hora del fúbol, tuvo lugar la primera de las conferencias a cargo de Javier Ros Pardo que comentó aspectos diversos de su investigación de hace ya años sobre el manto de la Virgen y desempolvó una vieja grabación de la voz de una de las señoras que conoció y que había bordado en el mismo. El próximo día 26 de este mes tendrá lugar la segunda conferencia de la que se dará cuenta próximamente. Son estos actos expresión de la vitalidad cultural de Lorca a la que se suma el Paso Azul en actos abiertos a todo el público. Y si no vuelve a haber retrasos inexplicables, a comienzos de la semana que viene, es decir, cuando esta hoja esté en sus manos, vendrán a Lorca los libros donados por Juan Pedro Quiñonero a la ciudad. Juan Pedro Quiñonero es natural de Totana. Ejerce de corresponsal en París del diario ABC y es escritor. Su último libro, creo que ya citado por mí en este espacio, es El caballero, la muñeca y el tesoro. Espero que no pase como con los libros de Concha Fernández Luna (no María, como permite la bondad de las bibliotecarias), que aún están en sus cajas, o con los de Horacio Capel. Reconozco que se acumula el trabajo y que hace falta más personal para poner al día estas dádivas increíbles como son los libros que deben ser puestos al servicio de los investigadores para que puedan completar o iniciar estudios que sean de su especialidad. Y yo que los lea. Y por decir algo más de la vida cultural lorquina, el pasado día 5, el jurado de selección del VIII premio de novela corta Casino-Ayuntamiento de Lorca concluyó su trabajo y escogió las tres novelas que, a su juicio, debían estar en la batalla final. Si Dios no lo remedia, a finales de mayo tendremos novela ganadora. Amén y yo que esté allí. En el Casino, por cierto, que necesita una remodelación en su régimen interno como un arreglo en sus dependencias, hay socias con todos los derechos. Por ejemplo, lo es Pilar Wals Rúa. Pero, obviamente, no es jugadora de dominó. De ahí el que sea exigible una remodelación para que todos y todas puedan disfrutar de otras secciones más acordes a sus gustos. Pero, bueno, creo y espero que, cuando esté arreglado y se abran nuevas dependencias ahora en desuso, se podrá atender estas peticiones, porque entonces el Casino será lo suficientemente atractivo como para que las damas puedan ir y participar en otras actividades acordes con los tiempos que corren y mis ojos que lo vean. Valga como crónica esta hoja escrita al amparo de una lechuga. Este espacio es un divertimento, no un hiperensayo breve. Así pues, no tiene horma preconcebida y cada vez irá por donde salga, por lo que no tiene miedo de venir al mundo así.