La hoja de la lechuga

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miércoles, febrero 15, 2006

DEBAJO DE LA HOJA DE LA LECHUGA 19


19. Gramática Parda: citas (¿aforismos?) célebres (ja, ja, ja) de casi ahora mismo
Mientras ando por la vida, le voy dando vueltas a la cabeza, sin formarme un lío, para que después todo vuelva a su sitio. Pero, no sé por qué, quizá como filosofía de andar por casa, me acuden a la memoria refranes, sentencias de algún personaje importante, dichos populares, extractos de lecturas que conforman una visión de la existencia, experiencias de otros que sirven para vivir y que, reunidas, formarían una gramática parda (experiencia de la vida o la vida como maestra), es decir, una serie de preceptos para sobrevivir si se cumplen. Veamos si no. En lugar de decir a cada cual se le aplica el grado de cariño según el acercamiento o la lejanía en que se encuentra, la plebe y yo decimos: Al amigo, el culo;/al enemigo, por culo;/al indiferente, la legislación vigente. Esa es una posible norma a aplicar, una especie de ley de Talión en versión moderna. Al que te quiere, lo mejor de ti; al que te odie, pues qué os diré; al resto, ni fu ni fa. Esta teoría filosófica procede del pueblo, no del estudio; no digo de quien he aprendido el dicho para que no se me enfade, pero es de los buenos y además le debo por esto un cubata que le dejaré pagado en el Charmant, ¿oyes, Lalo? Ahora, procedamos a hacer una antología de frases, citas o aforismos que me han impactado por su categoría en su momento: Se señalan diferencias entre padres e hijos, en que la disciplina tiene mucho que ver. Se advierten aflicciones que afectan a las relaciones (Horóscopo: Piscis, 22 de febrero-20 de marzo, en El Mundo, miércoles 5 de diciembre de 2001). Yo adoraba a mi padre, sí: ¡Dios, cómo lo adoraba! Ahora le reprocho su falta de atención (Salvador García Jiménez: Sonajero de plata, 2000. Esta novela fue II Premio de Novela Corta Casino de Lorca. Comentario: cada uno es hijo de sus obras. Muchas veces, la propia incompetencia de uno culpabiliza a los demás. En el pecado se lleva la penitencia y, es muy posible, que, a quien así piensa, le paguen con la misma moneda, y así aprenderá con el dolor, no con la gramática parda, o le devuelva la vida, que no se queda con nada de nadie, su jugada, con el daño que conlleva, de otra manera. Aunque mejor no. De todos modos, no hay que obligar a que se quiera a quien no se quiere querer). Quiero compensar a toda la gente a la que he decepcionado (Malcolm Shabazz, nieto de Malcom X, después de pasar cuatro años en un correccional para menores y otros cuatro en la cárcel por pegarle fuego a su abuela. Su infancia no es apetecible para nadie. Parece ser que ahora quiere rehacer su vida. ¡Ojalá lo logre! El Mundo, 9 de junio de 2005). Yo no creo que ser cristiano sea sinónimo de participar en la vida de la Iglesia (María Norte, sevillana. Exprofesora de religión. Chica Playboy del mes de mayo. Y todo porque es más fácil pagar la hipoteca del piso como empleada de una discoteca cara que como profesora de religión. Lean, si no, El Mundo del 2 de junio de 2005. En la página final verán ustedes su sensual figura y postura. ¿Existe hoy criterio de la dignidad personal? ¿O es mucho pedir?). La desaparición de lenguas, culturas y especies es un proceso histórico inquietante y devastador (Claude Lévi-Strauss, antropólogo francés nacido en Bruselas en 1908, dijo ante Pascual Maragall, quien le entregó el XVII Premio Internacional de Cataluña el pasado día 13 de mayo en París, lo que sigue: “Yo he conocido una época en la que la identidad nacional era el único principio entre los Estados. Sabemos cuáles fueron sus resultados”. Fue una manera de rechazar el nacionalismo, pero para exponer su concepto personal de eurorregión destinado a “reforzar los Estados difuminando sus fronteras”. Barriendo siempre para adentro estos franceses… Tate, tate, folloncicos. Véase la crónica de nuestro amigo Juan Pedro Quiñonero en el ABC del 14 de mayo de 2005, página 49). En la parte política de este asunto, es decir, la que va entre paréntesis no entro, ya lo ha hecho por mí, D. Quijote, pero el aforismo que resulta de la frase en cursiva es cierto y lastimoso. El proceso de aculturización es consecuente con el de migración. Peor es perder la conciencia histórica y las raíces culturales de un sector territorial por imposición de otro. Otra frase inolvidable: Nada como el pollo asado de mi madre (Jamie Oliver, cocinero en Essex, Inglaterra. Yo creo que es la más profunda de todas. Y es que como la madre de uno no hay nada, ¿verdad?. Sobre todo si se vive de ella). La construcción del Parador se desarrolla de forma válida y respetando escrupulosamente el medio ambiente y los restos arqueológicos (Ramón Martínez Fraile en una entrevista hecha por Jerónimo Martínez para Arco Mediterráneo, del 13 de junio de 2005. Sin comentarios. Pero, ¡qué bueno es el tal Ramón! Los demás no tenemos capacidad para enjuiciar, ¿verdad? Porque, ¿qué otra cosa va a decir desde su cargo?). La prehistoria es lo que está más cerca de la criminología (Martín Almagro Gorbea, catedrático de Prehistoria de la Complutense, de la Real Academia de la Historia, quien también “denuncia los atropellos constantes al legado arqueológico fruto del excesivo peso de los políticos en detrimento de los técnicos”. Y concluye: “Podría citar un ejemplo en cada comunidad. Uno de los más graves ha sido la destrucción del primer castro excavado entero en occidente, en Llagú, Asturias”. El País, 11 de junio de 2005. Si las piedras de Lorca hablaran…). Pues qué bien. Mi tendencia erótico-mental me ha llevado de lo suave y posiblemente gracioso a lo serio. Es una grave deformación de la que debo desprenderme si deseo ser mejor y entrar en el reino de los cielos celestes, que es el mejor premio al que puedo acceder según me enseñaron mis antepasados a los que les doy mis más sinceras gracias por haberme hecho como soy. Si ahora mismo fuese de otra manera, no me reconocería y mucho peor en un futuro cercano, porque ya no me acordaría de modas, modismos, refranes, anécdotas y otras pequeñas historias que son las que definen una vida tan como la de ahora en la que lo mejor es ser políticamente correcto y aceptar la reducción al silencio, porque de otro modo puede uno ser reconvenido, sobre todo si se discrepa de la oficialidad, aunque sea la doméstica.